Visitar Yolande Perron

9/9/2016

Vengo a compartir con ustedes unas experiencias de conversaciones en la ocasión de las visitas a nuestra amiga Yolanda Perron.  Yolanda, afectada de senilidad vive en Québec, en  una residencia especialisada para dar tolos los cuidados necesarions a los pacientes en este estado.

Con el tiempo, he aprendido que si yo quisiera acercarme intimamente de Yolanda, yo debia quitar mis sandalias es decir, despojarme de una mirada de piedad, liberarme de emociones tristes.

Con ella, aprendo a vivir el momento presente.  Es una invitación a interiorisar la presencia de Dios que nos une para vivir ese momento de gracia en la alegría.

Quien mejor que la Virgen María puede aprendernos a mirar, escuchar y hablar de su Hijo que nos une.

El lunes, 8 de agosto, encuentro a Yolanda bien despierta, bella y resplandeciente.  Le hablo de lo que veo en sus ojos.  Agradecemos a Dios de estar juntas para compartir lo que se vive en nuestros corazones y en nuestro Instituto.  Me parece Yolanda totalmente escuchando.

Le hablo también de nuestras enfermas, del entierro de la madre de Denise Desrochers que agrupaba la familia y muchas Oblatas,  entre ellas, su amiga Flor Angélica.  Era el sábado antes del Consejo de Administración.  Flor Angélica, tal como Simone Huneault su traductora, tal como Denise Desrochers  y las otras participantes debian quitar Quebec sin tardar para encontrarse juntas a Nicolet para una semana de reflexión y trabajo.

Nos unimos a ellas y a todas las Oblatas para pedir al Espíritu Santo acompañarlas.  Y tú, Yolanda, tu presencia es muy importante, dijo yo, la pequeña Flor Angélica cuenta mucho contigo.  Si estás de acuerdo, vamos asegurarla de tu participación a su gran misión.  Sus ojos y un señal de la cabaza dice : SI! SI!  Entonces, comunicaré con Anna-María Chenard que le dará tu mensaje.

Después, vinó el tiempo de comer.  Ese día, elle parecia  tener hambre.  Comió despacio como para hacer durar este momento que nos unia.  Agradecemos por la comida, a todos y todas que han contribuido a darnos esta buena comida y todos los buenos servicios.

Antes de salir, la preparo cómoda para la siesta, asegurándola de mi comunicación con Anna-María Chenard que dará con gusto el mensaje a su amiga Flor Angélica.  Ella me dejó salir en toda confianza y pienso que está bien dispuesta para la siesta.

Así fue!  En toda amistad!  Georgette B.
Agosto 24, 2016