Radio Esperanza

11/6/2017

Hace seis años, mi vecina me confiaba que cada día tomaba un tiempo para leer las lecturas de la misa del día.

Como se volvió cada vez  más invidente, cada mañana, mis ojos le permiten tener su alimento espiritual.

El tiempo pasó y ocho meses después, ella entró en residencia de ancianas.  Como la llamo regularmente, me confía no tener a nadie ya disponible para este momento privilegiado.

Le dije: « Escucha, creo que el Espíritu Santo me está hablando.  En este momento, hablamos por teléfono… ¿por qué no seguir nuestros encuentros diarios de lectura por teléfono? »

-« Que buena idea, ¿Tú harías eso por mí? »

Y, desde hace cinco años, este tiempo  tan fuerte por ella y por mí,  lo hemos bautizado  « RADIO ESPERANZA ».

A través de esta misión recibida del Espíritu, es verdaderamente Cristo que me habita con su evangelización.

Mado Riggaz, Francia.