Domingo, 31 Enero 2016 20:18

La Paz : El solo futuro

« El mundo está en fuego » escribía la grande Teresa de Ávila. ¡Para apagar el fuego, es necesaria la paz! Y el camino de la paz, es el camino del perdón.

En el perdón, se instaura la curación. Las relaciones fundadas en la misericordia engendran la paz interior. El perdón, es una elección personal, es una decisión que se debe tomar para evitar vivir en el resentimiento. En la cruz, Jesús decía:

« Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen » (Lc 23,34)

La paz, es el asunto de todos, pero de una manera particular del cristiano. La paz comienza en el interior de nosotros. La paz debería ser la principal preocupación de las familias.

La familia juega un papel indispensable para aprender el respeto en las diferencias y el respeto a la autoridad. La familia es la primera escuela de la paz y el lugar de la gratuidad. Se dice que la paz de una familia o de una comunidad nace del mejoramiento de las relaciones y del reconocimiento de los dones de cada persona que la compone.

Para el creyente, la paz nace del ajustamiento de su corazón en Dios. Sin la gracia, la paz es verdaderamente difícil. Todos constatamos que los conflictos hacen estragos en nosotros a nivel psicológico, social y espiritual. Dejándonos captar por este amor misericordioso de Dios, podemos más fácilmente tomar el camino de la paz interior.

El salmo 61 nos indica que « El alma encuentra la paz solamente en Dios ». Termino con esta bella exclamación de santo Tomás de Aquino:

« Como la alegría, la paz es un efecto

de la caridad  y resulta

del amor de Dios. »

Léon Robichaud, I.V.Dei

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